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Esther García · Coach transpersonal

Soy Esther García y también tuve que preguntarme si la vida que había construido era realmente la mía

Durante años hice lo que tocaba. Trabajé, cumplí y seguí adelante. Desde fuera podía parecer que todo estaba bien, pero por dentro sentía que trabajaba para sobrevivir y que los días se me iban en una vida que no terminaba de representarme.

Hoy soy coach transpersonal y acompaño a mujeres que están en ese mismo punto: tienen una vida que parece estable, pero se levantan sin ilusión, sufren al pensar en el trabajo y sienten que están desperdiciando el tiempo sin saber hacia dónde tirar.

No te acompaño porque tenga una respuesta perfecta para tu vida. Te acompaño porque conozco el ruido, la presión y el miedo que aparecen cuando sabes que algo tiene que cambiar, pero todavía no sabes qué.

Esta es mi historia

Por fuera, todo encajaba. Por dentro, yo ya no estaba allí.

Durante mucho tiempo pensé que no debería sentirme así. Tenía un trabajo fijo y una seguridad que, en teoría, debería haberme hecho sentir tranquila. ¿Cómo iba a plantearme dejar algo estable si ni siquiera sabía qué quería hacer después?

Intentaba adaptarme, convencerme de que quizá el trabajo no tenía que importarme tanto y buscar la parte buena. Pero el malestar no se quedaba en el horario laboral. Me acompañaba al despertarme, al imaginar el lunes y al pensar que mi vida podía seguir siendo así durante años.

No quería simplemente otro empleo. Quería dedicar mi energía a algo que tuviera sentido para mí, sentir que aportaba y reconocerme en la vida que estaba construyendo. El problema era que no sabía cómo encontrarlo.

Dejar de esperar una certeza fue el principio del cambio

Con el tiempo comprendí algo que cambió mi manera de mirar el problema: no necesitaba encontrar una única vocación perfecta antes de moverme. Necesitaba volver a escucharme, entender qué ya no encajaba conmigo y empezar a tomar decisiones pequeñas que me permitieran explorar otras posibilidades.

Dejé mi trabajo fijo y empecé un camino que no venía acompañado de un mapa completo. No fue una decisión fácil ni tuve todo claro desde el principio. Hubo dudas, miedo y decisiones que tuve que ordenar paso a paso.

En ese recorrido llegué al coaching. Encontré una forma de hacerme preguntas distintas, observar las creencias que dirigían mis decisiones y convertir todo lo que sentía en pasos concretos que pudiera sostener. No apareció nadie con una respuesta perfecta para decirme qué debía hacer; fui construyendo mi propia dirección.

Una forma realista de avanzar

No es tan fácil como «atrévete» o «deja lo que no te hace feliz».

Esa experiencia cambió también mi forma de acompañar hoy. Porque sé que no es tan fácil como “atrévete” o “deja lo que no te hace feliz”. Cuando tienes una vida montada, estabilidad y personas a las que no quieres decepcionar, necesitas entender bien qué quieres y avanzar de una forma que tenga en cuenta la vida que ya has construido.

Por qué acompaño a mujeres que se sienten perdidas profesionalmente

Mi proyecto nace para que ninguna mujer tenga que seguir aguantando una vida profesional que no siente suya solo porque no encuentra una respuesta clara.

Quiero ofrecerte el espacio que yo habría necesitado cuando estaba atrapada entre continuar como hasta entonces y cambiar sin saber hacia dónde.

En las sesiones podemos mirar lo que estás viviendo de verdad: qué te está apagando, qué deseas recuperar, qué miedos condicionan tus decisiones y qué necesitas conservar para sentirte segura. Después damos forma a una dirección y a pasos realistas que encajen con tu momento.

No se trata únicamente de encontrar un puesto distinto. Se trata de que el trabajo deje de ocupar tu vida como algo ajeno y pueda formar parte de una vida que sientas tuya, con más sentido, intención y espacio para ser quien eres.

Cómo quiero que te sientas

Quiero que puedas hablar sin tener que justificar por qué no eres feliz si, en teoría, todo va bien. Que no sientas que debes llegar con una decisión tomada ni con una versión ordenada de lo que te pasa.

Puedes llegar sin una decisión tomada

No necesitas traer una versión ordenada de lo que te pasa.

Un espacio cercano, íntimo y honesto

Mi forma de acompañar es cercana, íntima y honesta. Utilizo la conversación, la escucha y preguntas que actúan como espejo. Cuando aporta valor, incorporamos herramientas de coaching y materiales de seguimiento. Pero el centro no es aplicar una técnica: es ayudarte a comprenderte, decidir y avanzar.

La decisión seguirá siendo tuya

No te diré qué profesión elegir ni intentaré convencerte de que dejes tu trabajo. La decisión seguirá siendo tuya. Mi papel es ayudarte a separar tu voz de tantos «debería», ver posibilidades que ahora quedan tapadas por el miedo y convertir la claridad en acciones que puedas sostener.

Si te has reconocido en mi historia

Quizá el primer paso no sea cambiar de trabajo. Quizá sea dejar de fingir que no pasa nada.

Puede que no tengas que decidir hoy si vas a cambiar de trabajo. Quizá el primer paso sea dejar de fingir que no pasa nada, escuchar qué parte de ti lleva tiempo pidiendo espacio y descubrir qué necesitarías para avanzar sin traicionarte ni precipitarte.

Si todavía estás intentando aclarar la dirección, puedes empezar por la guía «no sé a qué dedicarme». Si ya quieres valorar un acompañamiento, en la página de coaching profesional online encontrarás cómo podemos trabajar juntas.

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